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Pillars of Eternity II: Deadfire – Análisis

Rol por excelencia donde los amantes de la vieja escuela (Baldur’s Gate) van a pasarla de maravilla. Con jugabilidad isométrica cargada de horas y horas de diálogos, narrativa impecable, decenas de misiones principales y secundarias por terminar, todo mientras manejamos nuestro propio grupo de cinco héroes y un barco repleto de navegantes.

Pillars of Eternity II: Deadfire es un título de rol, y viene a ser la secuela de Pillars of Eternity (2015). El mundo del juego se ambienta la tierra de Eora, donde tomamos el rol de un Watcher de la tierra de Cae Nua. Como un Watcher tenemos la habilidad de ver las almas de las personas fallecidas, y leer entre sus memorias. Esta segunda entrega da comienzo cinco años después del original y muchas cosas que veremos van muy de la mano del juego anterior (yo no lo jugué), pero el desarrollador se ha esforzado por poner diálogos que logren suplir el hecho de que no todos hayan probado la primera entrega. La trama principal es excelente, en corto: morimos, somos resucitados por los dioses, y estos nos ´invitan´ a ayudarles en dar con el ser que inicialmente nos hizo morir.

Pillars of Eternity II: Deadfire

Tras una larga e interesante conversación con un ser divino -que sirve para introducirnos al juego, por fin somos llevados al editor de personaje. Podemos escoger entre hombre o mujer. Con seis razas disponibles para escoger entre Humanos, Enanos, Orlan, Aumaua, Elfos, y Godlike; cada uno tiene ciertas ventajas del resto, por ejemplo, los Elfos tienen más puntos de destreza y percepción, mientras que los Aumana ganan en poder. Cada una de estas razas trae sub-razas, de las cuales podemos escoger también según sus habilidades en relación a nuestro gusto. Cuando por fin escogemos nuestra raza, nos preguntan si queremos que el personaje sea de una clase única, o multi-clase, esto se vuelve un dilema, pues siempre es bueno tener habilidades variadas, pero el tiempo que lleva mejorarlas se dobla, así que es importante escoger bien este punto pensando en el futuro.

Las clases son otro abanico muy grande de opciones, nosotros escogimos ser humanos, y las clases iban desde bárbaro, cazador, mago, paladín, monje, luchador hasta sacerdote (y otras más). Como seguramente se lo imaginan, estas clases gozan cada una de ventajas que nos pondrán a pensar bien qué tipo de personaje llevar. A su vez, -para que no les falte, las razas, tienen más de una sub clase, en este sentido, el juego es una mole.

Llegando finamente a decidirnos por qué tipo de personaje queremos, pasaremos a la pantalla de atributos, aquí, mejoraremos los atributos de poder, constitución, destreza percepción, e intelecto. Después de dotar el guerrero de mejoras, pasamos a otras áreas en las que se tocan características culturales, en las que escogemos de dónde venimos, qué trabajo tenemos (hay ocho disponibles), y en qué tipo de arma nos especializamos; pudiendo escoger diferentes tipos que van desde pistolas, hachas, escudos, callados mágicos, arcos, y otro vendaval distinto.

Pillars of Eternity II: Deadfire

Para finalizar con el extenso editor de personaje, entramos al aspecto físico. Color de piel, del cabello, tintes de la ropa, tipo de peinado, y para ponerle cereza al pastel, una pose. Todo lo anterior relacionado con la introducción, la creación y edición de nuestro héroe, tardo casi 30 minutos. Y resulto ciertamente entretenido.

Bajo una vista isométrica, Pillars of The Eternity es fácil de comprender –más allá de lo complicado que se vuelve entrarle sin tener algún tipo de conocimiento del juego anterior. Sus funciones de peleas y mecánicas que conllevan recolección de objetos, crafteo, usar equipamiento, y demás elementos de su jugabilidad son cosa fácil de aprender, jugarle en el modo fácil o normal, es una manera pacifista de adentrarnos en una historia compleja y llena de secretos sin preocuparse mucho por el grinding.

A lo largo del viaje -como todo buen juego de rol, topamos con infinidad de misiones secundarias. Estas son un tipo de pro y contra, pues la cantidad de misiones es tal, que vamos a terminar haciéndonos un colocho con toda la información que debemos procesar (decenas de historias, personajes, lugares). Incluso tratar de seguirlas en orden es algo complicado, y esto llega a restarle importancia al eje central de la trama. No quiero decir que las misiones extra sean aburridas, si no que es fácil llegar a perder el hilo central por intentar terminar los encargos opcionales.

Toda la experiencia general del juego se ve opacada y amenazada de forma permanente por las largas pantallas de carga en el juego. La inmersión que se llega a lograr con la narrativa (que es FAN-TÁS-TICA), los diálogos, las voces, todo, llega a irse por la borda cuando te toca esperar entre 20-45 segundos cada vez que termina una conversación, o como en la mayoría de los casos, cuando cambiamos de ciudad, de área en calabozos, de lugares dentro de los edificios. En fin, vamos a terminar usando más el celular para hacer pasar el tiempo rápido, que jugando -solo exageraba, pero no está largo de ser verdad.

Pillars of Eternity II: Deadfire

Por otro lado, las partes donde el juego también resalta, son el manejo del grupo. Podremos ir en tierra, andando con un grupo de cinco guerreros. Si queremos usamos los personajes que vamos conociendo en la historia (4 principales para poder usar en nuestro grupo), o se pueden crear personajes desde cero, según nuestro gusto y estilo de juego. Los personajes que creamos, se pueden adquirir en las tabernas, así como tripulantes de nuestro barco se pueden conseguir en los distintos bares de mala muerte del Deadfire. A cualquier personaje que se crea por parte del jugador, se le puede poner el nombre que quiera, incluso, podemos poner nombre a nuestro navío, y lo veremos en grande pintado en los costados del barco.

Las batallas en tierra son las típicas luchas de juegos de rol, eso si, no son por turnos. En su lugar, todos entran en batalla a la misma vez mientras hacen uso de sus diferentes armas (espadas, mazos, arcos, pistolas, rifles, varas mágicas y muchas otras más) o hechizos. Podemos pausar el juego para dar ordenes en caso de que la batalla se vuelva complicada. Nosotros, tuvimos que usar la pausa casi que en el 90% de las luchas, incluso, jugando en la dificultad media.

Los gráficos son una delicia, colores hermosos, detalles increíbles en cada rincón en cualquier lugar que visitemos. Es hermoso ver los distintos escenarios que se han logrado componer para efectos de dotar al juego con razas y locaciones bien marcadas según sus tradiciones y/o diferencias sociales -ricos, pobres. El diseño de las mazmorras es esquisito.

Pillars of Eternity II: Deadfire

Una de las partes donde me sentí mejor fue en las batallas navales. No son algo parecido a lo que se vive en Assassins Creed Black Flag, si no que entramos a una pequeña pantalla de minijuego guiada por opciones de diálogo en las que damos órdenes a la tripulación: girar el barco, hacer una maniobra defensiva, disparar los cañones, aferrarse previo a un impacto, enviar algunos tripulantes a descansar o mandarlos a sostener las cargas que llevemos. Las peleas entre barcos pueden llevarse a cabo usando la fuerza de los cañones, o la espada. Esta opción aparece justo cuando entramos en contracto por primera vez con un barco enemigo o con un navío al que queremos atacar. Cada una ofrece una experiencia diferente, así como opciones de loot y experiencia a la tripulación distintas. Una tripulación con más experiencia será mejor manniobrando el barco.

Con todo lo bueno, y todo lo malo. El juego merece la pena. Con los $4 millones que se obtuvieron de financiación colectiva, no sería complicado lograr llevar a cabo las mejoras técnicas que hagan que las personas puedan disfrutar del juego sin el estrés de pantallas de carga. Incluso, ya entre nuestras horas 25-35 de partida, el título empieza a congelarse aleatoriamente cada minuto, algo molesto, que realmente me está haciendo querer dejar de jugar. Es una lástima, porque no me queda duda que es uno de los mejores juegos de rol de la última decada. ¿Vale la pena su precio en relación a lo que ofrece? Sin duda.

Pillars of Eternity II: Deadfire se encuentra disponible para PC, con versiones de PS4, Nintendo Switch, y Xbox One que se esperan para finales de año, tiene un precio de $49.

9.0

Calificación

Calificación

Lo bueno
  • Ambientes super variados y detallados

  • ¡Batallas Navales!

  • Historia fascinante

  • Manejo de grupo bien logrado

Lo malo
  • Tiempos de carga exagerados

  • Algunos congelamientos de pantalla tras horas avanzadas de juego

 

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Vichilino

Buenas buenas! Jugando desde mediados de los 90', lo mio son los juegos independientes, estudiante de programación y papá de 2 hermosos fans de Mario Bros. #MasterRace.