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Death’s Gambit – Análisis

El mundo medieval en el que se ambienta Death’s Gambit es un lugar lleno de almas sin descanso, peligros y misterio. Entre mucha acción y plataformas en dos dimensiones tomamos el papel de Siradon, la mano derecho de la Muerte. Siradon ve su existencia atada a un contrato con el mismo dueño de las tinieblas, y a partir de ahí, su objetivo es acabar con las almas en pena que vagan por el mundo del juego, criaturas, guardianes, y dioses inmortales le esperan en los diferentes escenarios del juego. Para llevar a cabo este cometido, haremos uso de un arsenal compuesto por espadas, arcos, escudos, lanzas, y muchos otros tipos de armas.

Con mecánicas simples como saltar, esquivar y bloquear, vamos a vernos en luchas llenas de momentos de adrenalina pura que nos tendrán al borde de nuestro asiento esperando dar el golpe final a un jefe o esperando no ser golpeados y morir.

Death’s Gambit  me recuerda mucho a Dark Souls, y al mismo Salt and Sanctuary (que revisamos hace muy poco en CR Gamers Hub) en su jugabilidad, y el arte es tan Castlevania que muchos amantes de la vieja escuela van a cagar ladrillos. Su arte medieval decadente lleno de desolación, ciertos aspectos jugables como ir recogiendo pedazos de fragmentos de cada enemigo eliminado o subir de nivel al llegar a un punto de guardado, son características muy reconocidas de Dark Souls, que están siendo tomadas recientemente por títulos que buscan hacer homenaje a la saga rolera de From Software -o aprovecharse de la misma. La cosa buena acá es que White Rabbit hace un buen trabajo en muchos sentidos, desde crear un balance adecuado entre dificultad y diversión, hasta lograr dar una narrativa de gran calidad con voces bastante buenas y escenas que van creando poco a poco más expectativa sobre la historia y su posible final.

Death’s Gambit

Los aspectos del RPG en Death’s Gambit  son lo suficientemente sencillos como para que alguien nuevo sea capaz de comprender todo tras la primera vez, los menús son bastante simples, y lo necesario esta a la vista, por ejemplo, con presionar el botón de inventario se abre el menú, que nos muestra las estadísticas actual de Siradon, vitalidad, ataque, inteligencia, resistencia y otro par más, en el medio se observa el equipamiento actual que lleva puesto nuestro personaje, puede llevar dos armas distintas y un escudo, equiparse cuatro objetos consumibles, llevar casco, botas y capa.  Cuando empezamos la partida podemos escoger de entre siete clases diferentes, todos comienzan con diferentes armas, estadísticas, e incluso poseen habilidades permanentes exclusivas de cada tipo de Guerrero. Cada uno tiene un árbol de habilidades que nos permite mejorar el tipo de arma primaria y las habilidades de la misma. Esto nos pone a pensar bastante si más adelante queremos cambiar de arma, pues pasar a otro tipo de arma lejos de la especialización de Siradon sea opuesta. A pesar de estas limitaciones, podremos equipar libremente un arma secundaria y adquirir sus habilidades si así lo queremos.

Algo que le hace distinto de los juegos en los que apoya mucha de su esencia es la forma en la que el juego nos castiga cuando perdemos una pelea o morimos. En Death’s Gambit  no perderemos los fragmentos que ganamos al vencer enemigos, aquí es distinto, en su lugar, Siradon dejará caer una pluma de magia muy parecida a un Estus Flask de Dark Souls, y para volver a hacerse con ella, Siradon deberá regresar al lugar de su muerte, o puede también pagar con sus fragmentos una cantidad considerable si quiere recuperar la pluma. Las plumas que mencionamos sirven para aumentar el poder de ataque, y una vez las equipamos, no se pierden incluso si morimos.

Uno de los aspectos del juego que resulta tan irrisorio como molesto es el de la mecánica de subir escaleras, es probable que hayamos intentado subir una misma escalera hasta más de tres veces, hasta que por fin logramos llegar al tope de la plataforma, esto se debe a que para subir estas odiosas estructuras de madera es necesario presionar RB y mantenerlo sostenido durante el tiempo que hacemos uso de la escalera, y muchas veces esta mecánica no tiene éxito a la hora de buscar el primer agarre con la escalera, ni a medio camino en el trayecto hacia arriba, lo que conlleva a caernos de la misma y volver a empezar la subida de nuevo. Una mecánica que parece bastante sencilla en cualquier otro juego, se torna a veces en un pequeño dolor de cabeza.

Death’s Gambit

Cada movimiento de los personajes se siente muy bien cuidado, aquellos que son ágiles y tienen una movilidad extra, muestran una exquisitez fantástica a la hora de trasladarse de un lado para otro en combate, asi como aquellos que son más grandes traen la tosquedad adecuada que va acorde a la gran masa de musculo y pesadas armaduras que transportan. Una de las animaciones de personaje que me encanta es la de Siradon al subir del caballo, simplemente no tiene igual, verle subir la pierna y girarla entorno al lomo del caballo es una experiencia casi religiosa. En algunas partes del juego mi enemigo estaba detrás, y mi personaje miraba en posición opuesta al enemigo, y aun así, me fue posible bloquear el golpe, eso necesita trabajo, pues creo que ni si quiera Chuk Norris podría bloquear un golpe de espada o mazo de espaldas.

Con las siempre limitadas opciones de lucha que ofrece un título en dos dimensiones -que nos llevan a un salvaje spam de botones, Death’s Gambit resuelve esto con habilidades especiales basadas en armas, estos movimientos causan un buen daño en los enemigos, y siempre resultan satisfactorios visualmente. Si bien echamos de menos un poco más de voces en sus personajes (un punto altísimo limitado a ciertos NPCs), o más elementos de plataformas, lo retador de los encuentros con jefes y estética brillante son suficientes para mantenernos pegados al juego lo suficiente como para vencerle, claro, siempre y cuando tengamos la paciencia necesaria y nos encontremos dispuestos obtener mejoras para nuestro personaje y sus habilidades. Death’s Gambit es un título recomendado, vale su precio, y le da a los amantes de los juegos de gran dificultad un nuevo motivo para sonreír.

7.0

Calificación

Calificación

Lo bueno
  • Una narrativa increíble con gran trabajo de voces

  • Arte exquisito y hermoso

  • Gran dificultad

Lo malo
  • Algunas animaciones no se ven tan trabajadas como otras

  • Subir escaleras es -a veces, un dolor de cabeza

Sobre el autor

Vichilino

Buenas buenas! Jugando desde mediados de los 90', lo mio son los juegos independientes, estudiante de programación y papá de 2 hermosos fans de Mario Bros. #MasterRace.