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Rage in Peace – Análisis

Con la seguridad de haber jugado títulos de corte muy similar como Celeste, Ori and the Blind Forest, u otros con una dificultad parecida pero de estilo oscuro como Salt and Sanctuary, entramos muy confiados con lo que podríamos hacer en Rage in Peace.

La propuesta de Rage in Peace es bastante sencilla: plataformeo intenso. En escena tenemos un juego que nos lleva a tomar el control de Timmy, una persona (con cabeza de marshmellow) común y corriente. Timmy es tranquilo, le gusta trabajar con esfuerzo, y llegar a casa a descansar. La cosa es que la vida viene a dar un giro repentino para él cuando La Muerte toca a su puerta -literalmente.

Un día como cualquier otro, nuestro sencillo protagonista conoce al tan temido ser antropomórfico -o La Parca si nos ponemos un poco románticos linguisticamente hablando. Cuando se conocen, La Muerte le dice a Timmy que “ha venido a llevarle“, Timmy, tan inocente como desconcertado en ese momento, tiene una pequeña plática con su nuevo amigo. El cabeza de marshmellow le cuenta que su sueño siempre había sido morir en la comodidad de su cama, en el calor que solo sus cobijas le dan, con sus pijamas puestas, y sobretodo, con mucha paz. De alguna forma, La Muerte le da tiempo a Timmy para intentar lograr su sueño, en ese punto, tomamos control del destino del pobre Timmy.

Y vamos a necesitar paciencia, porque este destino va a ser absolutamente impredecible. Rage in Peace basa su jugabilidad casi en su totalidad en las diferentes trampas que existen en los niveles. La sorpresas que la muerte tiene preparadas para Timmy son abundantes, no hay cinco segundos de juego seguidos donde no haya trampas (a excepción del inicio o final de una pantalla), y eso, hace que cada nuevo nivel sea una caja de situaciones de vida o muerte donde nuestro única defensa son los reflejos, pero principalmente la memoria. Recordar de dónde vienen los proyectiles, cúando caerá la próxima roca del techo, o en qué momento se desatan las diferentes trampas en los niveles es fundamental, la memoria es el mejor aliado para llegar al final.

Rage in Peace

Algunas veces, topamos con personajes que entablarán conversación con el protagonista, como el zombie del elevador, un muerto-viviente condenado a pasar sus vida en el asensor del edificio donde Timmy trabaja, quien nos cuenta que no entiende por qué la gente piensa que les encanta comer cerebros, o una elocuente momia que en sus mejores días fue una mente brillante y nos habla un poco de su vida hace cientos de años. Estos elementos narrativos secundarios sirven de refuerzo al argumento principal que mencionamos al inicio; conforme logramos pasar los niveles y nos movemos entre mundos, nuevas escenas narrativas nos siguen contando la historia, y vemos como una pequeña relación (hasta quizás afectiva) se va formando entre los dos personajes principales del juego. Igualmente, es una semejanza muy bonita con el título de Matt Makes Games, donde el enemigo termina siendo nuestra mejor alianza hacia el final de la aventura. Estos desenlaces no suelen verse a menudo en los videojuegos, generan un excelente contenido para las tramas que agrega originalidad e ideas frescas.

Para jugar Rage in Peace solamente hacen falta el stick izquierdo para movernos, y el botón A (Xbox 360), tan simple como suena es de alta su dificultad. Siempre en el momento menos esperado vamos a morir a causa de alguna circunstancia escondida en los elementos del nivel. Junto al consejo de utilizar mando para una mejor experiencia, se aconseja utilizar auriculares, estos algunas veces permiten discernir con el sonido cuando una trampa se activa, lo que nos regala milésimas de segundos extra, y en Rage in Peace esto es de vital importancia para reaccionar con tiempo y evitar una eventual muerte.

Rage in Peace

Todo, desde su historia, hasta la jugabilidad son entretenidas, no hay momentos de respiro en las pantallas, y el apartado sonoro es de una buena calidad. La estética es otro punto excelente, las animaciones, y los pesonajes son super originales, de hecho, el protagonista Jimmy, tiene atractivo especial por el que los niños sienten simpatía, ya que el marshmellow que lleva por cabeza se ve medio loquillo. Los niveles están super detallados hasta el mínimo detalle en cada trazo de dibujo, un juego visualmente muy atractivo.

Claro, Rage in Peace no es un juego muy apto para la audiencia menor de casa, las maneras en las que Jimmy muere son medio gore, gotas de sangre vuelan por doquier cada vez que una trampa le lleva a la muerte, por lo que se requiere cierta discreción en caso de que vayamos a jugar con menores de edad.

Rage in Peace nos dejan un excelente sabor de boca, su jugabilidad de plataformas puede tornarse algo frenético al llevar a saber de memoria las trampas, es un título difícil pero que quienes tengan buena memoria probablemente no tengan las cosas tan complicadas. Aún así, la rapidez de algunos elementos hacen que las cosas no sean tan sencillas incluso a sabiendas de por dónde o cuándo vendrán los proyectiles que buscan darnos muerte.

Un juego que recomendamos sin ninguna duda. Gran calidad de producto a un precio bastante accesible, historia divertida y entretenida, aunque lastimosamente no dura tanto, la narrativa guiada por la historia sin duda alguna le da el toque especial que le pone la cereza al pastel que nos regala Rolling Glory Jam.

8.0

Calificación

Calificación

Lo bueno
  • Visuales de buena calidad

  • Gran dificultad

  • Historia original y narrativa divertida

Lo malo
  • Quizá sea un tanto corto
Sobre el autor

Vichilino

Buenas buenas! Jugando desde mediados de los 90', lo mío son los Indies, aunque juego uno que otro AAA. #MasterRace.