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Afghanistan ’11 (Royal Marines) – Análisis

Hoy venimos con un juego de guerra llamado Afganistán ’11, que busca cambiar la jugabilidad generalizada de los títulos de estrategia saliéndose un poco del enfoque del mero conflicto bélico. Nuestro enfoque en este escrito sera el DLC de Royal Marines, pero daremos un vistazo a todo el juego para quienes no le han visto anteriormente.

De hecho, para quienes no lo saben, su antecesor es Vietnam ’65, un juego que saliese en 2015 y que cuenta con notas de 83 como media en Metacritic. Afganistán ’11 es la secuela, y logra mantener la mayoría de mecánicas en los niveles generales del juego, y el esfuerzo de la gente de Every Single Soldier ha sido llegar a un nivel arriba  de su predecesor al corregir algunos errores del pasado. Hay que ser claros, notamos que Afganistán ’11 no entra tanto en el estilo de los juegos de guerra tradicionales y se convierte más en un simulador de contrainsurgencia, esto, gracias al nuevo ambiente que alberga el juego mismo.

Afganistán ’11 se juega por turnos y nos pone en el rol de un comandante de los Estados Unidos cuyo único objetivo es capturar y retener los corazones y las mentes de las personas en diferentes regiones del país -sí, suena raro, sí. Para ganarse a la gente en cada lugar, deberemos completar misiones militares y/o de ayuda, como acompañar convoys de ayuda de la OTAN, desarmar a los IED (dispositivos explosivos improvisados en español), entre otras actividades relacionadas quizá un poco más de diplomacia que de la guerra.

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Del lado enemigo, los talibanes se esforzarán en que no podamos ganar el apoyo de la plebe (el tema aquel de los corazones), pero, ¿Cómo funciona? Sencillo, si por ejemplo no logramos desactivar un IED, y este mata a civiles, pues perderemos el favor o confianza de la gente en nuestra labor. Otras veces los talibanes asaltan pueblos, por lo que el medidor de corazones comienza a caer. 

Todo el que busque un poco de acción no debe de perder las ganas en Afghanistan ’11, muchas mecánicas relativas al juego de guerra están presentes, la gestión de recursos, manejo de líneas de suministro y las bases avanzadas son importantes para manetener el control, y están disponibles en Afghanistan ’11. Todas esto genera un micro manejo importante: las unidades de transporte como camiones o tanques usan combustible, y deben recibir suministros cuando amerite, los soldados, eventualmente han de quedarse sin municiones, y nosotros debemos encargarnos de que las reciban.

 Royal Marines el DLC 

En este nuevo DLC, de nombre Royal Marines, básicamente tenemos nuevas unidades y alguno que otro mapa o escenario, pero este contenido no termina de conversernos y resulta ser más de lo mismo.

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Afghanistan’11

Royal Marines incluye una nueva campaña de 10 escenarios llenos de nuevos soldados que representan a las fuerzas armadas del Reino Unido. Les confirmamos que ahora tenemos escenarios bastante exigentes, y desde el puro inicio de la partida vamos a vernos entre la espada y la pared luchando para obtener corazones, y el favor de la gente en los pueblos. Las unidades que vienen con el DLC no cambian la naturaleza del juego en absoluto, y los nuevos vehículos tienden a cumplir la misma función que sus homólogos estadounidenses.

Los nuevos escenarios son desafiantes pero la mayoría de objetivos se inclinan por misiones tipo despejar y destruir. Este estilo conlleva agresividad extra, que de paso no va de la mano de ganar corazones -en los que se basa el juego principal, pues nos veremos en escenarios eliminando talibanes en un área determinada, con una dificultad bastante molesta por las ventajas de la IA enemiga. Pero bueno, así son los talibanes, escurridisos y agerridos.A modo general, Afganistán ’11 (y su DLC Royal Marines) resulta divertido, no trae el caos ni el apremio que nos generaría un juego de guerra tradicional, si no que podemos ir lento, sin sentirnos apabullados por una IA que no tiene clemencia ante nuestra posible inexperiencia. Pero hay que sincerarse, y explicar que encontramos alguno que otro problema en el juego, siendo el tema de política el que deja mucho que desear. Dich aspecto político es poco profundo y debido a que es una característica en la que se basa el resultado final de la partida, a menudo sentimos que le falta tela en este apartado. 

6.5

Calificación

Calificación

Lo bueno
  • Enfoque distinto a la guerra
  • Fácil de aprender a jugar
Lo malo
  • No tan bélico como esperábamos
Sobre el autor

Vichilino

Buenas buenas! Jugando desde mediados de los 90', lo mío son los Indies, aunque juego uno que otro AAA. #MasterRace.